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domingo, 28 de octubre de 2012

ARROZ CON LECHE

Comentamos el día que hablamos de los pastores que éstos aprovechaban los ratos de tedio mientras cuidaban el ganado para realizar pequeños trabajos artesanales (colodras, cuencos, albarcas) que luego vendían para completar su escaso sueldo. Otra "ocupación" que también les reportaba un beneficio (en este caso a sus vacías tripas) era ordeñar unas cuantas ovejas (un poco cada una, que lo tenían estrictamente prohibido) y merendar un arroz con leche. 


Nosotros lo tenemos un poco más fácil, basta con mirar en la nevera y con un poco de paciencia cocinar uno de los postres más sabrosos y sencillos que se pueden encontrar.
Ingredientes:  Una taza de arroz.
 Un litro y medio de leche
La corteza de un limón
Un palo de canela
Siete cucharadas soperas de azúcar





Se ponen a cocer todos los ingredientes en la leche fría. Cuando rompa a hervir se deja una hora y cuarto cociendo a poco fuego removiendo cada poco para evitar que se pegue el arroz.



Se sirve en boles individuales y se deja enfriar. El que quiera se puede echar canela en polvo.




lunes, 1 de octubre de 2012

FRUTOS DE OTOÑO

El otoño es, quizás, la época del año más bonita para pasear por nuestro Valle.Temperatura agradable, paisajes espectaculares y una naturaleza exuberante que nos ofrece sus frutos por doquier.
moras
Nos dedicamos a parar y recoger, como desde hace siglos. Llenamos los cestos sin darnos cuenta, en una labor pausada y entregada. Nos pinchamos varias veces, nos manchamos de granates, rojos, morados; nos llenamos las bocas de sabores dulces, amargos, astringentes, probando y seleccionando.

andrinas
Y al llegar a casa volvemos a seleccionar y empezamos a transformar lo recolectado.


manzanilla de lastra
Con las moras y saucos haremos mermelada. Receta sencilla, por cada kilo de fruta, 3/4 de azúcar, una manzana cortada en gajos (hará de espesante) y el zumo de un limón. Se revuelve todo durante una hora aproximadamente a fuego lento.
escaramujo
El escaramujo y las andrinas nos servirán para elaborar un licor rico en vitamina C. Al gusto, bien por separado o junto añadimos orujo y anisado a partes iguales, manzanilla (un ramillete), unos granos de café, canela en rama y la corteza de una naranja.
sauco
Nos vamos preparando para el invierno.

sábado, 24 de diciembre de 2011

TOSTADAS DE NAVIDAD

Unas Navidades sin las tostadas no son Navidades. Es un postre contundente, sabroso y relativamente fácil de hacer si te coordinas bien o tienes un ayudante a mano.
Vamos con los ingredientes.
Tres barras de pan para tostadas.
Un limón.
Dos ramas de canela
Una copita de anís..
Tres litros de leche.
14 huevos.
Un litro de aceite.
Una mantequilla.
Azúcar y canela en polvo.

  Se empieza hirviendo la leche con el anís, el limón partido a la mitad, la canela en rama y cuatro cucharadas generosas de azúcar por cada litro de leche.




Mientras lo dejamos enfriar vamos cortando el pan que hemos comprado dos días antes (tiene que estar un poco "tieso") en rebanadas gruesas y las echamos a una cazuela






Añadimos la leche templada al pan (muy importante, si está muy caliente romperemos el pan y se harán sopas)


Calentamos el aceite con la mitad de la mantequilla.

 Batimos 6 huevos de momento.

 Mezclamos parte del azúcar con la canela en polvo.

 Y vamos al lío. Se van rebozando las tostadas en el huevo y se fríen en la mezcla de aceite y mantequilla. Se doran por ambos lados y se sacan al plato del azúcar y la canela, donde vuelta y vuelta se impregnan con la mezcla. A medida que nos vayamos quedando sin huevos batimos más, lo mismo con el aceite y con la mezcla de azúcar y canela.

Se van dejando en otra cazuela capa a capa a reposar. Las tapamos para que "suden" y las dejamos enfriar. Están mejor de un día para otro.

sábado, 29 de octubre de 2011

LA PATATA

Cuando me preguntan cuál es mi pueblo siempre simplifico un poco y digo que soy de Valderredible, por no complicar la cosa, y la respuesta suele ser Ah! donde las patatas. Eso es, Valderredible y las patatas son un binomio indisoluble. La altitud de nuestro Valle, el clima y la calidad del suelo han hecho que la patata haya sido durante años el cultivo preponderante y de mayor calidad. No es casualidad por tanto que se asocie el Valle a este tubérculo.
Descubierta por los españoles en el altiplano andino, tardó unos cuantos años sin embargo en ser introducida en la dieta de los europeos. En el catastro del Marqués de La Ensenada de 1752 no se hace referencia a su cultivo en el Valle; no sería hasta ya entrado el siglo XIX cuando su cultivo se generalizara y pasara a ser una de los alimentos fundamentales de la población.
La patata tiene un aporte calórico importante, es fácil de cocinar, su cultivo no requiere de muchos cuidados y se adapta bien a los climas rigurosos de temperaturas extremas y escasas precipitaciones, así que no es de extrañar que nuestros abuelos comieran patatas hasta para desayunar, como dice mi madre.
Valdelomar es de los pocos sitos del Valle donde todavía se pueden encontrar patatas de secano, cuya cosecha es de menor cantidad pero de una calidad insuperable.



La puerta del patatero de La Torre
Llegan las primeras heladas y hay que sacar las patatas. Tarea dura como casi todas las de la tierra, requiere el esfuerzo coordinado de toda la familia.

Sacando patatas

Surco a surco se excavan los pies con el azadón para sacar las patatas de la tierra, de ahí al canasto bien seleccionadas por tamaño,  del canasto al saco y del saco al carro y luego al patatero.


¿Y luego? Pues a vender una parte y la otra para casa, que hay que quitar el hambre.
 Las abuelas tenían poco en casa para hacer florituras culinarias, pero de ya se sabe, de la necesidad, virtud. Aceite, patatas, ajo y pimentón. Pocos platos hay más sencillos y más sabrosos, sobre todo en éstos días que empieza el frío. Se "cascan" bien las patatas, se hechan a la cazuela a cocer y cuando ya están cocidas se les añade el sofrito de ajo y pimentón. Cinco minutos más de "cortesía" y a la mesa. Cuidado, queman.

martes, 20 de septiembre de 2011

MANZANAS

Llega el tiempo de la cosecha, la recogida de los frutos tanto tiempo esperada. Primero fueron las cerezas y las ciruelas, y ahora nos toca traernos a casa manzanas y peras; dentro de poco nueces y avellanas. Y eso que este año el tiempo ha estado muy raro. Calor en primavera; los manzanos, perales y ciruelos en flor antes de tiempo. Todos nos temíamos una helada tardía que se llevara por delante una cosecha que se preveía fantástica. Pero no llegó.                              
                              
                                 
                              
El verano fue extraño también, con temparaturas muy suaves, más propias del otoño. Así que cuando ha llegado este otoño que más parece primavera, los árboles se vuelven locos y pasa lo que pasa, que vuelven a echar la flor, aunque sea una flor efímera. Eso del cambio climático debe ser verdad.



 
Nosotros aprovechamos las manzanas caídas para hacer una compota. Los mismos ingredientes sirven para poner las manzanas al horno, otra delicia pero hoy no tocaba. Pelamos las manzanas, las partimos en gajos y a la cazuela con el agua y el azúcar. Cuando estén blanditas a comer, mejor si están templadas.



Si la receta no os ha convencido, quizás lo haga el refranero: "una manzana al día mantiene al médico en la lejanía, sobre todo si apuntas bien".

domingo, 3 de abril de 2011

OREJUELAS

En lo de recuperar las tradiciones vamos a incluir también las culinarias, que nuestras abuelas eran unas artistas. De la necesidad hacían virtud y con cuatro "cosucas" eran capaces de conseguir verdaderas delicatessen. Hoy nos hemos animado a hacer "orejuelas", un postre típico de esta época del año, entre Carnaval y Semana Santa. Tenemos los ingredientes, seis pequeños ayudantes y una tarde de Sábado para practicar. Empecemos por los ingredientes. Una tacita de leche, otra de anís (también puede ser orujo), otra de aceite de girasol, dos huevos, ocho cucharadas soperas de azúcar, y harina, tanta como "pida" la masa. Ahora lo explico. Se empieza batiendo bien todos los ingredientes en un bol menos la harina, que la iremos incorporando poco a poco hasta conseguir una masa como la de la foto, que no se quede pegada a los dedos.
Si tenéis "ayudantes" les vais dando una porción a cada uno para que la vayan estirando, y aquí está uno de los secretos de las orejuelas, cuanto mejor estirada esté la masa, mejor saldrán luego.
Se va partiendo la masa en trozos pequeños y alargados.
Y a la sartén con el aceite bien caliente. Nosotros incorporamos una rayadura de limón en la fritura, le da un gusto.
Según salen de la sartén (cuidado no quemarse) se les esparce azúcar por encima y ya se pueden comer. Lo dicho, una delicatessen.